Ganado. Juan Jacinto Muñoz Rengel

En las regiones del norte de la comarca, inesperada­mente una vaca había comenzado a hablar; dominaba todas las lenguas romances, tres lenguas caucásicas, cua­tro lenguas muertas, el sánscrito, el japonés y el persa. En la zona más árida de la llanura, no tardó en aparecer otra vaca que había sido capaz de desarrollar la demostración de la conjetura de la distribución de los ceros de la hipó­tesis de Riemann. Más tarde, llegaron noticias de una tercera, en los valles de la aldea de Ivy, que tenía intención de publicar una teoría revisada y perfeccionada del mate­rialismo dialéctico de Marx y Engels. En cuanto llegó a oídos del Gobernador que, desde que comenzaron a mani­festarse estos fenómenos, las vacas habían dejado de dar leche, ordenó su inmediato sacrificio.

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