Deudas. Carmela Greciet

Apurada por las deudas, mi madre vendió al vecino de al lado los 25 m2 de nuestro salón. El día que vinieron a poner el tabique, mi hermana y yo, hipnotizadas por las obras de albañilería, nos quedamos de este lado y ahora vivimos con un señor muy raro que no nos habla, pero nos deja ver todo el rato la televisión. A ella nos la cruzamos a veces en el descansillo. Pare­ce más contenta y viste mucho mejor.

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