Día del servicio doméstico. Eduardo Galeano

Maruja no tenía edad.

De sus años de antes, nada contaba. De sus años de después, nada esperaba.

No era linda, ni fea, ni más o menos.

Caminaba arrastrando los pies, empuñando el plumero, o la escoba, o el cucharón.

Despierta, hundía la cabeza entre los hombros.

Dormida, hundía la cabeza entre las rodillas.

Cuando le hablaban, miraba el suelo, como quien cuenta hormigas.

Había trabajado en casas ajenas desde que tenía memoria.

Nunca había salido de la ciudad de Lima.

Mucho trajinó, de casa en casa, y en ninguna se hallaba. Por fin, encontró un lugar donde fue tratada como si fuera persona.

A los pocos días, se fue.

Se estaba encariñando.

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Una respuesta a Día del servicio doméstico. Eduardo Galeano

  1. La historia es un retrato fiel de la vida de muchas de esas trabajadoras domésticas que nunca hicieron más que eso. “Ser tratada como una persona y escapar porque se estaba encariñando” son la guinda final del relato. Genial. Me ha encantado.
    Un saludo.

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