Espíritu navideño. Elisa de Armas

Evita las calles comerciales en cuanto empiezan a alumbrarse con luces de colores, apaga la radio que tanta compañía le hace y arranca de un tirón las hojas del calendario. Es inútil, el árbol le crece por dentro. No lo engalanan ni cintas ni bolas, sino esos huecos viscosos que deja la ausencia.

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